Biblioteca Popular José A. Guisasola


Lecturas


Variaciones
Todos conocen la clásica historia de Blancanieves y los Siete Enanitos. De cómo la madrastra le preguntó al espejo mágico si existía en el mundo alguien más hermosa que ella y el espejo respondió: "¿Lo quiere en orden alfabético? "De cómo la madrastra decidió vengarse, mandando matar a su entenada Blancanieves. De cómo el cazador encargado de matar a Blancanieves le tuvo pena y, en un gesto humanitario, exclamó: "¿Cuánto me das para que yo te deje escapar?" De cómo Blancanieves huyó por el bosque y descubrió una casita con siete camitas, siete sillitas, siete cepillitos de dientes y llegó a una conclusión: "Aquí debe vivir un gigante con hábitos extraños." Pero los siete enanitos llegaron del trabajo — eran leñadores y estaban derribando arbustos — y le adoptaron a Blancanieves. Al contrario de lo que se comenta, nunca hubo nada entre ellos. Una noche uno de los enanitos se emborrachó e invadió el cuarto de Blancanieves, pero ella lo arrojó por la ventana. Después de esa noche, Blancanieves se compró un perrito pequinés para mantener a los enanitos a la distancia. La madrasta se enteró de que Bancanieves todavía vivía y, disfrazada de bruja, fue a la casita a ofrecer una manzana envenenada a Blancanieves, que murió. Más tarde, un príncipe encantado le despertó a Blancanieves de la muerte con un beso y los dos se casaron. Años después, algo desencantada con el príncipe, Blancanieves daría su opinión sobre el marido:

— La manzana me gustó más.

Pero existen otras versiones de la misma historia. Por ejemplo: Blancanieves y los Siete Pecados Capitales.

Blancanieves debía llevar una canasta con pasteles a su abuelita que vivía en una casa de chocolate. En el camino encontró a los siete pecados capitales, de sombreritos rojos. La Envidia, con el ojo puesto en la canasta de Blanca, intenta convencer a los demás a atacar a la niña. La Gula adhiere al plan apenas se entera de los pasteles. La Lujuria le encuentra algo simpática a Blanca y también concuerda. La Ira, que está eternamente buscando pelea, quiere atacar pronto. Pero la Soberbia, por no querer rebajarse tanto, y la Pereza, por pereza, no concuerdan. Blancanieves entrega su canasta a las atracadoras y éstas, para contener a la Lujuria y a la Ira, que no quieren los pasteles, quieren a Blanca, entregan la canasta a la Avaricia para que la cuide y, claro, jamás la vuelven a ver. Mientras tanto, en su casa de chocolate, la abuelita le entretiene al lobo malo con galletitas, absinto y fragmentos de una edición de De Sade para Viejitas frente a la chimenea, servidos por Hansel y Gretel. Golpean la puerta y es un príncipe enano.

Otra versión es la de Blancanieves y los Siete Samurais.

Estamos en el Japón durante la dinastía Ping. Una guerra feudal revuelve al país. Luego, van a ver y no es una guerra feudal: es un terremoto.

Cae la dinastía Ping.

Blancanieves llega al castillo de Toshiro Mifune, interpretado por Toshiro Mifune. Él es el líder de seis samurais, todos interpretados por Toshiro Mifune, siendo uno de ellos transistorizado. Los siete samurais le adoptan a Blancanieves y la prohíben ir al baile del club donde el príncipe Yamaha escogerá a una esposa. Blancanieves, ayudada por un hada madrina (Toshiro Mifune), terminará por ir al baile montada en una calabaza tirada por seis ratones (la varita mágica, fabricada en Hong Kong, no funcionó). Cuando ocurre el terremoto de medianoche, Blancanieves sale corriendo del palacio, pero deja caer su botita en las escaleras. Al ver el tamaño del zapato, el príncipe se desilusiona e intenta el suicidio con una manzana envenenada, pero no puede sostenerla con los palillos y desiste.

La dinastía Ping se levanta.



Luis Fernando Veríssimo

Título original: "Variações", publicado en Novas Comédias da Vida Privada, Porto Alegre: L&PM, 1996, pp. 317—318 — traducido por Carlos Bonfim.


Caricatura de Márcio Turini Brasil

Fuente consultada: http://www.eldigoras.com/


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